¿Porqué los gatos no se quieren lavar? ¿Se pueden bañar?

¿Se pueden lavar a los gatos? Aquí está la pregunta que afecta a todos los nuevos propietarios de un felino doméstico que aún no están particularmente acostumbrados a las prácticas relacionadas con su bienestar.

Si el agua es un elemento indispensable para la hidratación y es necesaria para la higiene de cualquier animal doméstico como un perro de rutina, para el gato representa un enemigo jurado. Odian bañarse.

La suya siempre ha sido una relación conflictiva, un camino paralelo que el felino preferiría mantener como tal sin ninguna interferencia en su vida privada.

Además, el olor que emana del cuerpo es indispensable para la comunicación entre los mismos, lo que podría disminuir al lavarlo, confundirlo y confundirlos.

Porque el gato odia el agua

El odio por el agua está escrito en el ADN y transmitido desde el pasado y antepasados, una adversidad bien apoyada incluso por los primos más grandes, como los gatos de la sabana o las montañas.

El gato en la antigüedad proviene de un entorno donde el agua es escasa, de territorios áridos y secos donde la preparación se confía a la  autolimpiante.

Aparentemente un mecanismo maníaco útil para obtener un pelaje brillante pero que también tiene un valor emocional-social, el gato establece vínculos a través del aseo.

Aunque el gato tiende a rehuir el baño, le encanta el agua como fuente de hidratación, que siempre prefiere fresca y tal vez corriente. Hay excepciones, algunas razas logran no solo tolerar el agua sino también amarla tanto que son particularmente hábiles para nadar.

Cuando y como lavar al gato

La limpieza es indispensable en ciertas situaciones específicas, como después de la cirugía si el gato parece incapaz de prestar atención al cuidado personal. Pero tambien cueando el gato es particularmente viejo, o si pasa mucho tiempo al aire libre o si el cabello está cubierto de sustancias tóxicas y nocivas.

Para proceder con el lavado es necesario utilizar productos específicos, tal vez por consejo veterinario, para armarse de paciencia y confiar en la ayuda y presencia de una segunda persona.

El primer paso se refiere al cepillado útil para eliminar el pelo muerto, luego el gato se sumerge en agua tibia con calma y sin la presencia de un chorro directo.

El gato podría arañarle en este proceso, es recomendable usar guantes, proceder lentamente con caricias y abrazos para calmarlo y verter gradualmente los productos de limpieza.

Con la ayuda de una segunda persona, puede proceder al enjuague moviendo el agua con la mano, luego secando al gato con algunas toallas o dejándolo en la terraza al sol.

¿Cuando no es necesario bañarlo?

Como se anticipó, el gato es muy independiente de la limpieza personal, por lo que lavarlo es casi siempre superfluo.

Es bueno no forzarlo si tiene una disposición tímida y temerosa, si está asustado por la presencia de agua y no está acostumbrado desde una edad temprana.

Es preferible cepillarlo con constancia y pasarle un paño limpio por el pelaje, útil para limpiar y pulir el cabello en sí.

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